domingo, septiembre 09, 2007

Cambia todo cambia...

Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá mas penas ni olvido.
Lo del olvido no se, pero lo de las penas… Si Carlitos despertara, descubriría que nada ha quedado del farolito de la calle en que nació. Es que la ciudad y el país fueron cambiando, creciendo y el panorama urbano se fue transformando. El Abasto dejó de ser mercado y el Albergue Warnes desapareció del mapa. Se prohibieron los autos en Florida y Puerto Madero se convirtió en un barrio. La 9 de Julio creció, se multiplicaron las autopistas y aparecieron los shoppings.
Y con todos estos cambios también perdimos mucho. Son cientos los lugares que cerraron o desaparecieron ya sea por el paso del tiempo y las modas, por negligencia de algunos o porque las sucesivas crisis de este país no les dejo mas opción.
Hoy es nuestra oportunidad de rescatarlos del temerario mundo del olvido, y escribir en esta pagina todos aquellos lugares que adoraron y ya no existen más.

Les recordamos que las votaciones para elegir a nuestra “GENte retro” continúan durante todo el mes de Septiembre. Quienes nos hicieron llegar sus inquietudes alegando que es imposible comunicarse al Movicom; quédense tranquilos; ya hicimos el correspondiente reclamo y ENTEL esta trabajando en el tema…

13 comentarios:

Taradita Porteña dijo...

Lo que ha cambiado, de los lejanos ochenta a ahora, es un paisaje cultural, victima del menemismo excluyente y privatizador.
Por ejemplo:
- Se acabaron los juegos en la vereda. Los niños se metieron en la casa, y ahora estan PC y Play Station a full.
- Se acabaron las mamás con las sillas en las veredas. Y ahora las mamas, van al shopping con aire split y garage protegido.
- Las peluquerias de barrio, murieron tras DÁntuan. Y que mal cortan...pero con look standard.
- Tambien murieron los almacenes del barrio, "deme todo esto de queso y jamon cocido". Llegó Carrefour, ah...el precio justo...
- Llegaron los countries, con su espejismo de seguridad. Estos countries desplazaron a las chacras huerteras de la zona norte. Y...ah... ahora....lo que cuesta la lechuga!
- Lagrima aparte: Se terminó el Italpark y el Parque de la Ciudad ( ah...como me maree en la montaña rusa roja!!).
- Por suerte, se fue Cantaniños. Lorana Paola...nunca me cayó bien.

Metepua dijo...

Bueno, para la mayoría de los que leen este blog lo que diga no tendrá mucho sentido porque soy de La Plata. Pero hay cosas que dejaron de existir y cuando las recuerdo se me pianta el lagrimón. Lo que más extraño son las viejas jugueterías, enormes, en las que no era todo lo mismo como si fueran kioscos de revistas como ahora. Bazar X, Electra, Ibañez y Cerdá, eran verdaderos supermercados de juguetes en los que había de todo y uno iba a sorprenderse, porque antes no teníamos los canales de cable que nos decían lo que teníamos que comprar. Uno iba a comprar un juguete y ahì elegìa el que quería. En el Bazar X en diciembre sacaban todo de las vidrieras y armaban un pesebre enorme, como nunca más volví a ver.
Pero sin dudas lo que más se extraña es el Templo del Bosque, la Cancha de Gimnasia a la que comencé a ir a los 4 años de la mano de mi viejo y mi abuelo. El gran negociado que significó la construcción del Estadio Ciudad de La Plata frenó la posibilidad que tanto Gimnasia como estudiantes no puedan tener las canchas que se merecen y tengan que conformarse con dos canchas chicas para justificar la construcción de ese inodoro sin sentido.
Lo que dice Taradita Porteña es cierto, las costumbres también determinan el paisaje y se han perdido todos aquellos lugares que nos eran comunes y familiares. Eso, por supuesto, sin contar las casas de mis abuelos que ya no existen. Saludos a todos.

Marisa dijo...

Con todo respeto,taradita porteña,escribio por mi.¡¡Como extraño todo eso!!un beso

marianart dijo...

Hay dos lugares entrañables. De esos que los sentís tan necesarios, y que no podes creer como ya no están entre nosotros.
Uno es el Italpark, adonde fui con mi abuela, con primos, con padres y hermanos, con amigos. Y los juegos; que buenos juegos…Me encantaban los autitos chocadores; pero jugaba al revés; trataba de que no me chocaran…El tren fantasma, las tazas, el cohete que no me acuerdo como se llamaba. Eso si; nunca me anime a subir a la montaña rusa...
Y el otro lugar es el mítico Cemento. Hace relativamente poco que cerro, pero no puedo dejar de extrañar ese lugar que conocía como mi casa, que me permitió ver infinidad de bandas a precios razonables aunque en esa época el trabajo para mi escaseaba, pero siempre podías ir.
Cemento significaba una fiesta garantizada. Mas allá de que si la banda fuera buena o mala, o el calor que hacia ahí, o el estado deplorable de los baños; uno sabia que se encontraba con amigos, te podías tomar una cerveza tranquilo y las bandas muchas veces estaban entre la gente porque allí creo que nadie se sentía un rockstar sino que era una reunión de amigos.
Nadie pensaba en la seguridad en ese entonces…
Creo que la última vez fuimos con Pacha a ver a Kapanga. Y ahora me voy antes de que el teclado entre en corto culpa de un lagrimón.

Pilsen dijo...

Recuedo que de chico en mi barrio habia 6 o 7 casas por cuadra. Hoy son mas de 10.
Y cuando jugabamos picaditos en la calle, le pediamos al que quiera estacionar que lo haga mas adelante. Hoy seria imposible ya que la calle esta llena de autos.
Hay una superpoblacion, cada vez mas sombra, ya no hay calles poco transitadas, y siguen desapareciendo esos lugares que tanto nos alegraron: baldio, canchitas, cines, plazas
Hasta desaparecieron los trabas de la panemericana!! Maldita autopista del sol!!!!

Marta dijo...

Me pasa lo mismo que a Metepúa ... por ser de La Plata aquellos lugares que frecuenté y ya no existen para casi nadie resultarán conocidos. Pero voy a nombrarlos, porque merecen el recuerdo. Ni Metepúa los conoció (es de otra generación ...)Casa Boo y El Capricho: dos grandes tiendas en donde mi mamá encontraba la ropa y los zapatos para toda la familia, al igual que en Casa Beige. El Siglo y Montequín, las casas en donde sólo vestían los hombres y los adolescentes se compraban los primeros pantalones largos, así como Delmar, sólo para damas y caballeros elegantes (a esta última la nombra la Chiqui Legrand porque es amiga del dueño) La zapatería Bescós: aquí vendían los tacos aguja más altos de la ciudad (y yo me iba a comprar un par de zapatos cada vez que me peleaba con mi novio porque era - es - petiso, de puro renegada no más). ¡¡ Las confiterías bailables !! En Barravento me comprometí. Federico V, Morocco (que estaba en el camino Centenario, al llegar a Gonnet. Tenía un enorme mangrullo a la entrada, y se la devoró un incendio). La confitería Burbujas, en la Galería Rocha: ahí le declaré mi amor a mi novio ... Toda una pionera para principio de los años 60 ... ¡¡ Es que a los 14 años una hace cualquier disloque !!! Y así podría seguir, con la confitería La Perla, con Queen's, con el Jockey Club y su balneario ... pero ya es suficiente.

JP dijo...

Hola Mariana:
tantas cosas han cambiado .
Algunas para mejor otras para peor.
Pero bueno es el progreso.
Beso

emarabotto dijo...

De la ciudad de Buenos Aires el Italpark y algunos cafés con tazas de loza.
De mi viejo barrio Martínez, la plaza 9 de julio tal cual era y los terrenos baldíos donde de podía jugar.
De la Argentina que se fue la posibilidad de jugar o charlas hasta tarde en la vereda sin miedo a tantas cosas y sobre todo sin miedo a perder el tiempo.

grace dijo...

sera que todo es progreso....????
yo tengo algunas dudas,tambien se llama capitalismo,politicas excluyentes,provatizacion,importacion,pobreza,ignorancia,hambre...no se hoy es un dia asi,gris,feo.
pero menos mal que esta Susana Gimenez,ella no cambia....

marianart dijo...

Fito diría hay secretos en el fondo del mar, personas que me quiero llevar, aromas que no voy a olvidar… Y en este recuerdo yo se que mis amigos de Pontevedra me van a acompañar.
En Pontevedra solo había un lugar para los jóvenes y adolescentes. Ese lugar era Tobago Bar. Y allí crecimos.
Tobago era la previa del boliche. O la previa para ir a ver a los redondos. O el post de cualquier recital. Eran los domingos a la tardecita donde allí nos encontrábamos muchas veces a bordo de las bicicletas. En esa época eran pocos los que tenían auto…
Navidad y año nuevo nos encontraba todos los años ahí. Y las mesas eran enormes, crecían con el tiempo y con nosotros. Los veo a todos preparados para brindar. Están los chicos de La Tribu, los del Nacional, los de FATSA y los del Zorzal, las chicas y algún que otro padre también…Al costadito (en la galería) el metegol y adentro suenan los redondos en la rockola.
Tobago; atendido por su dueño Claudio o “El gordo” o Dinovo para los amigos. Los momentos felices fueron registrados por Claudio que armo carpetas enormes llenas de fotos. Con el correr de la noche “y de la birra”, nos poníamos pesados pidiendo alguna cerveza gratis (la de la casa) y Claudio siempre accedía. Pobre!, pero nunca se enojó, todo lo contrario, nos hizo sentir como en nuestra casa.
Y el tiempo paso; y un día el Tobago tuvo que cerrar. Entre los visitantes mas fieles Claudio repartió objetos del lugar a modo de recuerdo; todo un tesoro para algunos.
Otra vez termino de escribir a la fuerza con un nudo en la garganta…

Anónimo dijo...

En cada iglesia evangelica, habia un cine. Eso es una lastima.
Y como conto Mariana, se extrañas viejos antros como New Order, Arlequines, Cemento, Die Schule.
Saludos
Seba Ramone

marianart dijo...

Mi hermana dice que últimamente el Disco C es un bajón. Y voy a contribuir con eso jajjja!.
Ojo que esto es muy personal así que si no quieren leer paren acá.
Un lugar que no esta más es la casa de mi abuela. En esa casa crecimos con mis primos, y nos disfrazábamos con la ropa de cama de ella y sus collares y anillos… Jugamos a la guerra de almohadones con mi tío Daniel; que nos hacia morir de risa cuando imitaba a Tita Merello. O jugábamos con la tortuga renga. Cada uno de los nietos tenía su taza; y mi abuela se encargo de guardarlas hasta su último día. En el patio había un busto de mármol de un bigotudo (creo que era un amigo de mi abuelo, no se) y nosotros, lejos de reconocer el patrimonio cultural; lo usábamos de caballito ja!. Había enormes persianas que nos encantaba bajar (así ayudábamos a la abu). Alfombras amarillas en el comedor y los zapatos siempre en el pasillo, fuera de la habitación. Olorosos nosotros?
En fin, parte de la historia familiar se escribió en esa casa. Hace unos tres años mi abuela la vendió. Se quería ir a algo mas chico, la casa había quedado muy grande pare ella sola. El año pasado, la abu se enfermo. En una de esas visitas que le hice se me dio por pasar por la antigua casa. Habían pasado pocos meses de la venta. Pero la casa ya no estaba; y en su lugar había unos modernos edificios. Y en la vereda de enfrente me puse a llorar…

pilsen dijo...

Eran los tiempos en que iba a la cancha con mi papa y mi hermano. Epocas en la que a nadie se le ocurria sacar una entrada anticipada tres dias antes. Mucho menos hacer horas de cola para conseguir una de las "pocas" entradas disponibles.
Todos los partidos se jugaban a las 15.30, no habia mega operativos policiales. Y con la radio en la oreja gritabamos los goles que nos favorecian en otras canchas.
El estadio esta mas lindo, pero ya no es tan lindo ir a la cancha.