domingo, noviembre 25, 2007

De boliche en boliche

Se vienen los días lindos; las noches calidas y nos dan mas ganas de salir y convertirnos en noctámbulos…
Seguramente ya no iremos a los mismos lugares de cuando jóvenes. Como siempre decimos, los años pasan, las modas cambian y uno también.
Quizás alguno de ustedes un día como hoy pero en 1960 se encontrara bailando en Mau Mau; tomándose un whiskysito al ritmo de la música beat.
Por los mismos años, Corrientes se convertiría en “la calle que nunca duerme”, al igual que Lavalle con sus históricos cines. Llego a haber 16 cines en un radio de 3 cuadras!.
Las librerías y los cafés eran otra opción que aunaba a los bohemios en la trasnoche.
Ya en los 80 volvieron los recitales nocturnos en Obras, Cemento, Luna Park y muchos antros más.
En 1985 el sótano Parakultural, abierto al talento y al desprejuicio invitaba a que el teatro nos regalara un poco de under. En el Parakultural todo el mundo quería actuar: plásticos, poetas, bailarinas hardcores, bandas de rock (Los Redonditos de Ricota hicieron siete fechas, Todos Tus Muertos otro tanto).
Cada uno de nosotros ha sabido divertirse a su manera, pasando las noches en distintos lugares de esparcimiento.
Escribamos esta nueva página del disco C; para que en unos años los “nuevos jóvenes” lean que hacían estos “nuevos viejos”, cuando no existían las fiestas raves, los energizantes, las bailantas o la cumbia villera y hasta teníamos lugares donde podíamos ir a ver una banda y quedarnos a bailar.

domingo, noviembre 18, 2007

Calor de hogar

“Mi casa era un abrazo con aromas, afuera el mar oleaba en adoquines, por suerte había chapas que, en la siesta, hacia que llover no fuera triste...”
Muy lejos de nuestra intención esta hacer un plagio. Pero evocamos esta canción de Ariel Pratt para recordar a “las casas”.
Hace algunos años un hombre se paro en un añoso roble que estaba en la puerta de mi casa; y llorando comentó que allí se sentaba con su abuela y pasaban las tardes. Y aunque el árbol era inmenso; no se veía tan grande como cuando el era niño…
Y es que cada casa tiene su historia. Cada rincón; cada pared. Las baldosas; los patios, galpones, terrazas. Si estos objetos pudieran hablar!!!!
Busquemos en muestra memoria un escondite seguro en “esa casa” donde pasamos los mejores momentos de la niñez. Un rincón favorito. Un juego añorable que solo allí jugamos.
Las casas; guardan en silencio pedacitos de vida. Si miramos bien; podemos descubrirlas en las manchas, en las grietas, en la pintura; y si no, solo necesitan de memoriosos que escriban aquí todos sus recuerdos.

domingo, noviembre 11, 2007

GENte retro

Hace algunos días los invitábamos a participar de una nueva publicación del Disco C; donde reflejáramos los recuerdos sobre nuestro “GENte retro” Juan Domingo Perón. Estamos eternamente agradecidos a todos los que se tomaron un tiempo para dejar en estas paginas sus anécdotas y recuerdos.
Y a los que todavía no escribieron si quisieran agregar algo; pueden hacerlo en comentarios.
Gracias nuevamente y esperamos que disfruten de la lectura que no tiene desperdicio.


Vos: ¿Qué sos?. Por Juan Bautista Carlutti
Con la evidente dificultad de condensar recuerdos relacionados con Juan Domingo Perón desde la niñez, se intentará aplicar uno de los principios elementales y básicos del periodismo: la síntesis a partir de las ideas principales, sobre todo en esta participación.
Vamos al tema de referencia: Perón y los recuerdos personales.
Entre las antinomias (de las tantas que abundan en nuestra historia: Saavedra - Moreno; Buenos Aires - interior; Unitarios - Federales; Rosistas - Antirrosistas; Radicales - Conservadores, etc.) la de Peronismo - Antiperonismo ha sido y es una de las más fuertes y por ello la más perdurables en el tiempo. Y hacia allí apunta este primer recuerdo. Todavía tengo presente el interrogante que todo chico hacía a su interlocutor de turno: Vos ¿Qué sos? ¿Radical o Peronista? De acuerdo alguno...ni pensar. Inclusive en la familia, la división era evidente y poco disimulada. En este sentido, una anécdota familiar que aún perdura expresa que una tía muy, pero muy antiperonista, dio a luz un varón un ¡17 de octubre! con toda la bronca imaginada.
En nuestros libros escolares aparecían las obras del gobierno peronista, con términos que todavía están presentes, como, por ejemplo "Plan Quinquenal", "Mejor que decir es hacer; mejor que prometer es realizar" y otras.
La idea era que Argentina era una potencia en el mundo y que el futuro nos deparaba un esplendor que nos ubicaba como la mejor nación del mundo. Tengan en cuenta que uno era un niño y esa era la idea que imperaba.
La muerte de Evita fue para nosotros un golpe muy fuerte; para todos por la dimensión que había alcanzado su obra, a pesar de las ácidas críticas de los adversarios del peronismo. Cuando ello ocurrió, vivía en un muy pequeño pueblo de Santa Fe y con un primo íbamos a una Unidad Básica (como un juego por la edad que teníamos) a pedir pósters gigantes de Evita, con una franja de luto, que colgábamos en la casa.
Percibo que me aparté del camino. El tema es Perón. Inevitablemente la tendencia es que aparezca Evita en las consideraciones del caso.
Como se siente que sería oportuno ir rumbeando para el cierre, otro recuerdo: ya habiéndonos mudado al Gran Buenos Aires en junio de 1955, la imagen de mi madre rezando para que regrese mi padre del trabajo porque en Radio Colonia se informaba de un bombardeo en Plaza de Mayo donde había muerto un número muy importante de personas y él laburaba a dos cuadras de allí; su aparición siendo muy tarde, nos dio la sensación de revivir. Lo mismo sucedió en setiembre cuando es derrocado el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón.
La aparición de la venganza ocupó un lugar preponderante en esa época: se destruyen todos los elementos relacionados con Perón y el peronismo y se prohíbe toda mención del General y/o de su gestión.
Seguramente ninguno de los golpistas imaginó que el movimiento que había gestado Perón tendría tanta incidencia en la Historia Argentina del futuro.
Gracias por tanta nostalgia. Felicitaciones. Un beso.

Un día gris. Por Eva Marabotto
En realidad no tengo muchos recuerdos de Perón. Supongo que debería tenerlos porque soy de las más veteranas lectoras del blog pero las imágenes que tengo del Pocho vienen de la tele, los libros y la maravillosa película de Favio Sinfonía de un sentimiento en la que los discursos de Perón en Puerta de hierro sobre la dignidad del trabajo se funden con los dibujos de Carpani. Lo que sí recuerdo es el día gris en el que Perón murió. Yo tenía cuatro años y una señora vestida con una capa negra que me parecía una urraca o cualquier ave de presa anunciaba la muerte del General. Era invierno y parecía más invierno. Osvaldo y Leonor los vecinos de al lado de la casa salieron a la calle y se abrazaban llorando. Yo no entendía muy bien quien era ese señor pero me pareció que debió haber sido bueno para merecer esas lágrimas.

Una pinturita de tío. Por Rita Cycen
Bueno, yo no se mucho sobre Perón, en realidad no me gusta la política, pero solamente puedo contarte algo que viví de chica, que son los regalitos de reyes, que nos entregaban con un camión en la esquina de casa, y que esperábamos con mucha emoción.También creo que fue buena persona, ya que el vicepresidente Aloe, creo que ese era su nombre, cuando murió Eva Perón, le encargo a un tío mió, primo hermano de mi padre, de nacionalidad Lituana, y que era un excelente pintor de cuadros al óleo, en tamaño natural de Eva Perón, hermosísimo, con un reloj que sonaba todos los días a las 20,25 hs. y se decía que era la hora en que Eva Perón entro en la inmortalidad. El nombre de mi tío era o es, ya que desde murió mi papa no he vuelto a tener noticias suyas, Alberto Cicenas, y así firmaba sus obras. Yo era muy chica cuando paso esto, pero me quedo en el recuerdo este hecho que me dio mucha ternura.El General Perón, le había regalado un chalecito a mi tío antes de fallecer su esposa, en ciudad Evita, ya que mi tío tenia una esposa llamada Albina, una hija llamada Violeta mellizos llamados Alberto y Alfredo y luego tuvo una nena, la cual no recuerdo el nombre. Su esposa falleció joven.

Una revelación mística. Por Carlos Nahas
Les escribo con el deseo que mi relato sea publicado en vuestro blog en el tema “historias sobre el general” y es acerca de mi conversión instantánea una noche de diciembre de 1983 en el peronismo, cuasi una revelación mística. Corrían esos meses de incipiente democracia y yo era por entonces ¡¡¡ fanático alfonsinista!!! Si, aunque no lo puedan creer por entonces era yo un muchacho de prematuros 17 años y tenía puestas todas mis esperanzas y expectativas en el nacimiento floreciente de un nuevo paradigma, de que con la democracia se curaba, se comía, etc. De más está decir que mucho antes de que vinieran el “Punto Final”, la “Obediencia Debida” y “Nuestros Héroes de Malvinas” la desazón había ganado mi espíritu, y había mandado al carajo a la democracia, a Alfonsín y a la puta que lo parió.
Madre peronista acérrima y padre conservador y gorila jamás podían esperar que el único vástago suyo saliera un cándido émulo de las huestes de Leandro N. Alem. Sin embargo, con santa resignación mi padre para tan magno acontecimiento fue a comprarme una boina blanca (obviamente munida de guantes de cirujano para no contaminarse de la sarna “peludista”). Llegó el 10 de diciembre de 1983 y salido con digamos unos 10 compañeros de colegio secundario a atronar con nuestros cánticos por congreso hasta el cabildo, donde el “Alfonso” iba a dar su discurso fundacional, la segunda república, el tercer movimiento histórico y – lamentablemente más tarde – la cuarta o quinta agachada con los milicos.
Íbamos exultantes cantando “adonde están, que no se ven, los que saludan con la V”, con inocencia, candor y una tremenda ignorancia de historia, política, calles y porque no de putas.
A la altura de Hipólito Yrigoyen (vaya paradoja con el nombre de la calle!!!) al 2000 unos cuatro muchachotes, con lágrimas en los ojos, con los ojos rojos, y con el pecho hundido por la tristeza nos paran en medio de la acera y nos dicen “Acá están ¿Pasa algo con nosotros?”
La mayoría de los chicos solo atinó a balbucear unas palabras de disculpa, otros francamente huían despavoridos frente a aquella horda de estibadores del puerto, cuando yo me quedé de una pieza y le pregunté al más negro y más grandote: ¿Estás muy triste, hermano?, pero sin burla, con ánimos de comprender el fenómeno, de darle mi mano amiga, de saber el porqué de esas lágrimas tan varoniles en un rostro tan curtido. Sólo atinó a responderme: “Sabés que pasa… que el General ya no está. Y sin el general no es lo mismo”.
Seguí mi camino, festejando ya sin muchas ganas, aunque con la cabeza trabajándome a mil.
Pasaron los meses, los años y al poquito tiempo me descubrí siendo peronista. Pero no cualquier peronista, sino un peronista folklórico, nostálgico, pasional, irracional… loca e incondicionalmente peronista.
Pasaron más años y todos los que vinieron después me cagaron implacable y sistemáticamente, peronistas y de los otros (aunque me jacto de si bien fui alfonsinista por sólo unos meses mis diecisiete años me impidieron votarlo, y jamás voté un radical en mi vida), pero sólo un sentimiento, inalterable, noble y profundo permanece en mi corazón: Los años más felices que tuvo jamás en su historia el pueblo argentino fueron peronistas. Y eso, mal que les pese a millones de gorilas, nada ni nadie podrá cambiarlo. Por eso soy y seré peronista. Porque un pueblo tan hermoso como el nuestro se merece algo mejor, y ese algo mejor (hasta que surja algo mejor, cosa que dudo) es, fue y será el peronismo.
Con todo mi amor “descamisado” a los compañeros “Colo” y Pacha.
Carlos (a) "the proletarian of Eleven"
Atachado, envío una perlita: el carnet peronista de mi abuelo Manuel.

“Los únicos privilegiados son los niños” por Juan Carlos Rivero
… Una propuesta a partir de una muy buena idea, la aceptación y luego el “retrorecorrido” por la película de la vida, de mi vida; un largo camino hacia aquellos años felices hasta detenerme justo en 1954. la maquina del tiempo me muestra un niño de 7 años de la mano de su prima mayor, una niña de solo 3 que espera en casa, y una caminata de 7 cuadras que nos llevaría hasta las oficinas del Correo Argentino, el de la calle Moine, en Bella Vista. Una fecha: 6 de Enero, día de reyes, tal vez, el día más ansiado por los niños de entonces. En algunas casas, los zapatos, el pasto, y el tarrito con agua esperaban para saciar la sed y el hambre de los camellos de Melchor, Gaspar y Baltasar, en otras casas solo la esperanza de llegar temprano al correo para retirar de allí el regalo que otros reyes habían dejado para los niños a los que la pobreza no les había permitido escribir la cartita con el pedido tan ansiado.
Esta remembranza me hace verme de la mano de Alicia, me recuerda haciendo la cola para recibir el obsequio que la Fundación Evita destinaba todos los años, el seis de enero, para los cabecitas, los hijos de los descamisados, alegrando de este modo, con tan poco, el corazón de tantos niños, de tantos “privilegiados”.
Conservo de aquellos momentos vividos recuerdo del reparto, de las risas, de la felicidad pintada en los rostros de esos chicos, y con algo de nostalgia, también de la esperanza que prometía una revolución en paz que aspiraba a una sociedad mejor, un hombre mejor, con trabajo digno y sin necesidades básicas insatisfechas, con Educación y Salud a cargo del Estado, con una economía creciente y no atada a los capitalismos de turno.
Y recuerdo también lo feliz que volví, aquel día, con mi camioncito de madera y la bolsita que contenía un jueguito de comedor, pintado de rojo, que había pedido mi hermanita Betty. Ambos juguetes todavía los conservamos y uno de ellos (el de mi hermana) con la estampilla que muestra una Evita sonriente y en la que se lee “Fundación Eva Perón”. Vayan, con este puñado de recuerdos, mis saludos a todos los que alguna vez, también como nosotros, fueron “niños privilegiados”, incitándolos a que transmitan a tantos como puedan la necesidad de no arriar jamás las banderas de la justicia social, la Independencia economica, y la Soberanía política.

domingo, noviembre 04, 2007

Toda la noche hasta que salga el sol

Cuba, Cuba, Cuba; el pueblo te saluda! Así coreaba la multitud, saludando a los cubanos que en 1984 grabarían un disco en vivo luego de su paso por Buenos Aires.
Y es gracioso para quienes seguimos yendo a recitales ver como cambia la conducta de la gente, o los cantitos.
Para nosotros, que somos locales nada nos sorprende; pero imagínense cual fue la primer impresión de Alex Lora (mexicano) cantante de El Tri, cuando la gente coreaba un posmoderno: “escúchenlo, es el profeta del rock and roll es Alex Lora la puta que lo parió”. Pobre, habrá pensado que en cualquier momento se venían los tomatazos…
“Tomatazos”... otra anécdota en el recuerdo. Ya nadie tira tomates… Lo mas probable es un buen escupitajo, un zapatillazo, o una botella de agua…
Y si vamos a un recital de punk rock? Los jóvenes flacos y llenos de pelo se pasean como haciendo la plancha ¡sobre las manos de la multitud! o si la banda se copa, se suben al escenario y se arrojan de cabeza sobre la gente.
Las chicas ya no se desmayan por la euforia de ver a sus ídolos, sino por la presión de la multitud dentro de un estadio.
No se le puede escapar al tiempo y la brecha generacional se hace notar. Si vamos a ver a León escucharemos un corito setentoso que dirá “ooooh oh oh oh oh”.
Ya nadie asiste a un concierto. Ahora “vamos a un recital viejita”.
La entrada de hoy es un homenaje al ocio; para que volvamos a asistir a esos teatros, cuevas, antros, estadios, y hasta parques donde pudimos ver y escuchar nuestra música favorita. Los cambios en las costumbres, los cantitos que no existen más, lugares, modas, vestimentas, rivalidades, anécdotas.
Todo quedara registrado aquí siempre y cuando la memoria ayude.